El legado arqueológico perdido de la antigua Urso... 149 EL LEGADO ARQUEOLÓGICO PERDIDO DE LA ANTIGUA URSO. NOTICIAS HISTORIOGRÁFICAS DEL SIGLO XVIII A LOS ALBORES DEL XX Isabel lópez García José Ildefonso ruIz cecIlIa RESUMEN Este trabajo hace un recorrido por las noticias historiográficas del siglo XVIII a inicios del siglo XX, sobre el patrimonio arqueológico de la primitiva Urso, en su mayoría perdido en la actualidad. ABSTRACT This paper explores the historical news since the XVIIIth to XXth century, referring to archaeological items from Urso (Osuna, Sevilla) unknown at present Palabras claVEs: Urso, patrimonio arqueológico, Historiografía, arquitectura romana, escultura KEy wORdS: Urso, archaeological heritage, Historiography, roman architecture, sculpture a raíz de la fundación de la primitiva colonia a mediados del siglo I a.c., Urso debió conocer un período de florecimiento que se extenderá durante toda la centuria siguiente y que se tradujo urbanísticamente en la proyección de nuevos edificios al modo romano. De aquel plan edilicio, que debió dotar al núcleo urbano de elementos que colmaban las necesidades de los nuevos colo- nos, son escasos los testimonios que han pervivido hasta nuestros días. Variadas son las noticias que la historiografía de la arqueología ursaonen- se nos ofrece. Un estudio pormenorizado de los mismos excedería con creces los límites establecidos para esta publicación. Es por ello, que en el presente trabajo nos centraremos en algunos casos más destacados, alcanzando los ini- cios del siglo XX y prestando especial atención a los que han conllevado a una reutilización de los mismos con fines que poco tienen que ver con su carácter de bienes patrimoniales. las referencias que nos ha legado el siglo de las luces nos acercan al curso de los trabajos arqueológicos que, por iniciativa del alcalde ordinario de © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 150 ISABEL LÓPEZ / JOSÉ I. RUIZ la villa, José de Figueroa, y bajo la égida del Ministro Floridablanca, venían practicándose en la necrópolis de las cuevas y su entorno, donde se produjo el hallazgo, el 29 de noviembre de 1784 en la Vereda real de Granada, de una estancia decorada con un mosaico con un supuesto cortejo báquico, de la que dio cuenta en un diario el encargado de las excavaciones, Arcadio Martín1: En 29 [de noviembre], se sigue limpiando el pozo, y unos cimientos que tienen siete varas en cuadro, y el suelo está empedrado de unas piedras cuasi como avellanas, cortadas en cuadros de distintos colores, blancas, negras, pajizas, azu- les, verdes, encarnadas; y con esa variedad de colores forman alrededor de las paredes una cenefa de flor de lis [...] en las esquinas tiene un óvalo y en cada uno, una cabeza con barbas largas, como colgada; en lo demás hay distintos cuadros y círculos con distintas figuras, con varios ademanes de palmas, báculos canastos, lanzas, tallos: y en dos de ellos cuatro tigres (Rodríguez Marín 1889, 124). En el marco de estas mismas excavaciones se halla otra información tras- mitida por Francisco rodríguez Marín, en relación a la fundición de sarcó- fagos de plomo de esta necrópolis, a fin de soldar las espalderas de hierro de los bancos de piedra de la “alameda Vieja” (Fernández chicano 1953, 231; rodríguez Marín 1889, 136). con el nombre de “alameda” se han conocido en Osuna popularmente dos espacios, los llamados actualmente Plaza Mayor y parque de san arcadio. a favor del primero estaría el apelativo de “vieja”, pues es más antiguo que el parque. Pero, por el contrario, también hay que indicar que la construcción del parque de san arcadio, que nace con vocación de ser una alameda, viene a ser coincidente en el tiempo con las excavaciones en las cuevas de arcadio Martín y que el principal promotor de éstas, el al- calde ordinario José de Figueroa, fue el mismo que el de la construcción del parque (Nozaleda Mata y ledesma Gámez 1990). 1. También se conserva una descripción del hallazgo en una carta remitida por José de Figueroa a Floridablanca con fecha de 1 de diciembre de 1784: “En la excavacion que se continúa en el camino de Granada se ha descubierto un cuadro de siete varas, y una y media de la superficie del camino, cortado y escavado en la misma cantera, solado por igual con piedrecitas de varios colores, con varias figuras y dibujos particulares, como son dos gatos o tigres frente uno de otro, con una especie de maceta entre sus uñas; esto mismo se advierte en sus cuatro frentes, y en sus esquinas cuatro caras o figurones con barbas y en el medio un cuerpo desnudo, el más perfecto; en la una mano tiene como especie de culebras [un caduceo, según Rodríguez Marín]; la otra le falta, como también la figura que el acompañaba, que era una mujer, por lo que se advierte en la parte del vestido y pie que conserva; la cabeza del varón está adornada de plumaje [el casco alado de Mercurio, según Rodríguez Marín], y ninguna piedra excede del tamaño de un dado” (Rodríguez Marín 1889, 136). © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) El legado arqueológico perdido de la antigua Urso... 151 No es objeto de este trabajo insistir en las actuaciones orientadas hacia la búsqueda de las tablas de bronce que contenían la Lex Ursonensis, cuyas re- ferencias se remontan a mediados del siglo XVIII, cuando antonio García de córdoba menciona el hallazgo fortuito de una sección hoy perdida, acaecido en 1608 en el paraje conocido como Boca del Sabinal: En el año de 1608 del salvador, descubrió un vecino de esta Villa arando sus tierras en el sitio que llaman boca del sabinal, que dista media legua de ella, un hueco en que habia una hornilla de ladrillo y dentro una lámina de bronce en que estaban varias ordenanzas dadas a esta Villa por el Pueblo y senado de romano, en idioma latino. sobre cuyo hallazgo se hicieron diligencias judiciales [...] (Gar- cía de córdoba 1746, 89-90)2. Se retomaría su impulso en 1870 con el descubrimiento de tres nuevas planchas, que de la colección de Francisco caballero Infante y Zuago fueron adquiridas poco después por el Marqués de la casa loring, quien las suma- ría a sus fondos en la Hacienda de la concepción de Málaga, junto a otras tablas que contenían las leyes municipales de Malaca, Salpensa y Bonanza3, que añadidos a otros dos fragmentos encontrados tres años después y a otros descubrimientos acaecidos en el siglo XX, pasarían a engrosar los fondos del Museo arqueológico Nacional4 y los del Museo arqueológico de sevilla (ca- ballos rufino 2006, 21-48). 2. Existen diversas copias manuscritas de la obra original de García de córdoba. Para este trabajo hemos empleado la que se conserva en el Monasterio de la Encarnación de Osuna. En los últimos años se ha publicado una edición impresa con un estudio preliminar de Ignacio Atienza y Francisco Ledesma bajo el título La ciudad recreada. Osuna en la obra de Antonio García de Córdoba (2006). 3. sobre las noticias de su hallazgo y posterior trasladado a la colección escribe el propio Rodríguez de Berlanga: “El Doctor Gago, profesor en aquella Universidad [Sevilla] (...) me comunicó la noticia del hallazgo, incitándome a ir a examinar los monumentos, como me apresuré en seguida a realizarlo. Era lo que acababa de describirse un magnifico fragmento del Código civil de la Colonia Julia Genetiva, creada por Cayo Julio César, que databa del año 43, anterior a J. C. Copié el texto escrupulosamente, saqué calcos de cada uno de los tres bronces y contraje gustoso el compromiso de comentarlo y hacerlo de dominio público. Cuando en 1873 estaba para terminar la impresión de la obra, que lleva por título Los Bronces de Osuna, tuve también la satisfacción de ver ingresar tan insignes monumentos en el Museo Loringiano, adquiridos por los Marqueses” (rodríguez de berlanga 1903, 21). 4. “Las cinco famosas planchas de cobre, de las que tres, dadas a conocer por el Sr. Berlanga, conserva el Gabinete Arqueológico de Málaga el señor marqués de Casa Loring, y las otras dos, publicadas en este MUSEO ESPAÑOL DE ANTIGÜEDADES, por el Sr. D. Juan de Dios de la Rada y Delgado (...) se custodian en el Museo Arqueológico Nacional” (ríos 1880, 272). © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 152 ISABEL LÓPEZ / JOSÉ I. RUIZ Pero sí cabría resaltar, que con motivo de este interés en los bronces jurí- dicos, a fines de agosto de 1876 se celebran las excavaciones de Juan de Dios de la Rada y delgado, en el eje neurálgico de la colonia, ampliando sus acti- vidades a otras lindes como la necrópolis rupestre de las cuevas, siendo asu- mida la dirección con posterioridad por Francisco Mateos Gago en el entorno de la Pileta y el terreno de blanquet (lám. 1), poniéndose al descubierto los vestigios de unas termas5, un nuevo fragmento de la ley y un conjunto de ma- teriales diversos, como restos de cerámica, terracotas, esculturas, elementos arquitectónicos, monedas, etc., que ingresarían en el Museo arqueológico Na- cional6 (rada y Delgado 1883, XXVIII-XXIX; rada y Delgado e Hinojosa 1877, 172-174; Salas y Beltrán 2008, 248-250). Por lo que en términos generales, durante el siglo XIX las antiguas uni- dades domésticas y los edificios públicos se podían rastrear a través de los vestigios de mármoles, tegulae y otros materiales constructivos que sembra- ban todo el entorno de la Pileta en los límites del conocido como “solar de blanquet”, en cuya vertiente sureste se desplegaba el teatro romano a los pies del camino de Granada, que debe perpetuar la antigua vía Hispalis-Iliberri, y donde hoy aún se nos muestra en una propiedad privada7. 5. “Por lo que hace a los trabajos oficiales, fueron puestas nuevamente al descubierto algunas de las cuevas que ya eran conocidas de antiguo como lugares de enterramiento y también algunas termas con preciosos mosaicos, que por no haberlos custodiado convenientemente los destruyó el público ignorante” (El Paleto, 28/06/1903, 47). 6. Entre ellos, transcribiendo Rodríguez Marín el inventario publicado por Rada y Delgado (1877, 172-174) cabría destacar en piedra caliza, dos fragmentos de capiteles jónicos y parte de la voluta de otro, así como una cabeza coronada de hojas en altorrelieve. En mármol, un pie escultórico calzado, cuatro fragmentos de arquitrabe de un entablamento jónico, doce secciones de pavimento de tonalidades gris, verde y rojizo, y posiblemente en bronce el antebrazo y la mano de una pequeña escultura que sostenía una cornucopia (Rodríguez Marín 1890 [ed. 2006] 151-152). 7. “En tierras del Sr. Blanquet, vecino de Osuna adviértase otra considerable edificación clásica, formada por muros, que aún se elevan a bastante altura del suelo. Miden estos dos muros paralelos 0’70 m. de espesor, sobre 20’80 m. de longitud, que con otros de igual grueso, y 5’30 m., también paralelos entre sí abarcan un espacio rectangular de no escasa superficie [...] nos impiden [...] clasificar a qué clase de edificio particular o público pertenecieran semejantes mutilados compartimentos; pero no sucede así en las construcción peregrina que vamos ahora a recordar [...] reconocimos las indudables huellas de un más que mediano teatro” (ríos 1880, 272-273). sobre las referencias historiográficas del teatro: ruiz cecilia 2008 y ruiz cecilia y Pachón 2012. “son los restos de un teatro romano los que el viejo Escacena destrozaba inconscientemente hace siete años con el pretexto de unas excavaciones, en el cerro de la Quinta, en el solar de blanquel. los cimientos del escenario y de la orchestra, que tan bien hubieran permitido leer el plano de este importante edificio, fueron brutalmente demolidos a pesar del enorme peso de su basamento. Elegantes y ricos © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) El legado arqueológico perdido de la antigua Urso... 153 En julio de 1876, demetrio de los Ríos, acompañado por Antonio Ariza, entonces corresponsal en Osuna de la comisión de Monumentos artísticos e Históricos de sevilla, visitaron sus restos visibles, donde “reconocimos las in- dudables huellas de un más que mediano teatro” (ríos 1880, 272-273). sobre la cavea escribió: de muy abultado relieve sobre la roca calcárea, tallada en semicírculo; las gra- das, que en número de seis unas tras otras se levantan sobre la misma curva […] ni podemos responder de que se conserve la orchestra, el foro, ni más gradas […] que las aparentes a primera vista (lám. 2) (ríos 1880, 273)8. En idéntica compañía en 1885 Jorge Bonsor acude al teatro realizando algunos comentarios tanto sobre la parte de la escena que entonces se conser- vaba como del graderío de escasos 50 metros de diámetro, según un dibujo a mano alzada del mismo (Ruiz Cecilia 2012, 47-54). Sería el primer encuentro con la antigüedad de Osuna, lo que le depararía una relación fructífera. En este ambiente se produce el impulso que lleva a constituir en enero de 1887 la sociedad arqueológica de Excavaciones de Osuna, por diligencia de Manuel Salas y Ferré, Presidente del Ateneo y Sociedad de Excursiones de sevilla de la que dependían (salas 2000, 291-293). Desde febrero de 1887 y durante un corto período de tiempo, hasta su cese el cinco de agosto de 1888, la sociedad arqueológica de Excavaciones pasó por dos claras etapas, y si bien sus miembros no recibieron los permisos ni las ayudas prometidas por el Ateneo de Sevilla para ver cumplido su anhelo en la zona del teatro, actuaron en julio de 1888 entre la Pileta y la Farfana, donde se confirmaron los vestigios de unas posibles termas romanas, así como en la propiedad de José Postigo Pérez donde se registraron testimonios cerámicos, numismáticos y constructivos, de nuevo hoy desaparecidos (Salas 2000, 297-298; El Paleto 05/07/1903, 48). capiteles corintios de hojas finamente acabadas con hábiles apliques de estuco pulido se arrancaron penosamente del suelo y se abandonaron sin ciudado, sin protección entre los descombros. cientos de fragmentos de inscripciones curiosas, en particular placas que indicaban asientos reservados o alquilados, monedas, todas clase de pequeños objetos, fragmentos interesantes de alguna escultura, inluso un bonito torso de efebo y una elegante cabeza de mujer, se amontonaron desordenadamente y se elevaron no se sabe dónde” (París 1908, 5; 1910, 150-151; trad. en París 2009, 63-64). 8. cabe citar el pequeño fragmento parietal con decoración lineal hallada en el ámbito del teatro romano que se encuentra en el Museo de saint-Germain-en-laye que se ha fechado entre los siglos I y IV d.c. (le roux 1997, 75). Igualmente, del teatro procede el torso de efebo que se conserva en la colección bonsor fechado en época antoniana (beltrán 2008, 537). © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 154 ISABEL LÓPEZ / JOSÉ I. RUIZ En 1901 Fernando Gómez Guisando, vecino de esta localidad y anterior miembro de la sociedad arqueológica de Excavaciones de Osuna, llevó a cabo actuaciones por cuenta propia9 en la zona del depósito de agua la Pileta y en las canteras (lám. 3) próxima a la Vereda real de Granada, en un terre- no de José Postigo Pérez (Beltrán y Salas 2002, 239; Salas 2002, 82). Cono- cedor de las circunstancias que rodearon el hallazgo de las tablas de bronce, recogió además como resultado de estas “actividades arqueológicas” algunos relieves y esculturas, entre ellas un pequeño carnero, un caballo y algunos relieves de soldados ibéricos e iberorromanos10 (lópez García 2012, 44-45). Finalmente, Engel adquirió los relieves a Fernando Gómez así como un terre- no contiguo al de José Postigo, al sur del camino de San José. Engel, contando con la colaboración de su colega Pierre Paris, llevó a cabo excavaciones entre los meses de febrero y octubre de 1903 y localizaron nuevos relieves, así como diversas estructuras como dos tumbas y un lienzo de muralla, además de numeroso instrumental bélico, entre otras cosas11. La mayor parte de los bienes muebles se enviaron a París, al Museo del Louvre, entre ellos algunos elementos arquitectónicos como el capitel de piedra local con vestigios de estuco, adquirido por los arqueólogos franceses a Juan lasarte como proce- dente del teatro (Paris 1910, 184). Otros conjuntos retornaron a España en 1941, quedando depositados en el Museo arqueológico Nacional, como son las conocidas series de procesión y combates militares o gladiatorios (García y Bellido 1943)12. Objetos menores, como numerosas bolas de catapulta, pa- 9. “Pero he aquí que al comenzar el actual siglo, un vecino de Osuna, D. Fernando Gómez Guisando, hallándose sin ocupación, tuvo la idea de dedicar algunos ratos del tiempo que le sobraba a trabajar en los terrenos en que con tanta razón se cree que tuvo asiento la primitiva población (...) y tuvo la suerte de encontrar, no solamente restos de importantes edificaciones, sino piedras labradas con relieves, representado estos guerreros de remotas épocas en distintas actitudes y animales –uno de ellos un borrero– grandes balas de piedra y algunos objetos (...) y encontró al cabo del tiempo un comprador, a saber: M. Arthur Engel, quien adquirió dichas piedras en 1.000 francos y además se asoció con el inventor para seguir los trabajos” (El Paleto 29/03/1903, 36). 10. según una nota aclaratoria de a. Engel y P. Paris, Fernando Gómez no habría sido el verdadero descubridor de estas piezas sino un intermediario que las había comprado a alguien de quien no se notifica su nombre (Engel y Paris 1906, 358, nota 1). 11. apareció en una de las tumbas, una pequeña figurilla de bronce de aspecto humanoide y rostro simiesco que conocemos por una fotografía del archivo de Jorge bonsor. sin embargo, Engel y Paris no la mencionan y se ignora qué ocurrió con ella; tan sólo una nota manuscrita de Bonsor en la propia fotografía indica: “Grandeur de l’original. Bronze provenant d ‘Osuna. Musée du Louvre?” (Pachón y ruiz cecilia 2005, 407-410). 12. Por su parte, los que quedaron en Francia se conservan desde 1982 en el Museo de antigüedades Nacionales de saint-Germain-en-laye (rouillard et alii 1997, 26-76). © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) El legado arqueológico perdido de la antigua Urso... 155 saron a manos de Bonsor13. Todos estos descubrimientos desatan una “fiebre arqueológica” y son múltiples las actividades que sin control se llevan a cabo en los campos circundantes promovidas por el afán de coleccionismo, pero sobre todo por la necesidad de lucro entre la población, ocasionando una grave pérdida en el patrimonio arqueológico ursaonense (El Paleto 29/03/1903, 36). Pero no sólo los afloramientos rocosos de las canteras, estuvieron al servicio de la demanda constructiva de la villa ursaonense, sino que con singularidad, los tramos de la muralla exhumados en la propiedad de José Postigo fueron desmantelados bajo su autorización y vendidos como sillares de construcción, para la fábrica de la plaza de toros que entonces emergía (lám. 4) (Engel y Paris 1906, 378)14. la información más directa que conocemos sobre la reuti- lización de los materiales es la que transmiten los propios Engel y Paris: José Postigo, d’ailleurs a exigé que toutes les pierres trouvées dans son terrain, qu’elles fussent ou non assemblées en murailles, fussent retirées du sol pour être vendues (elles ont servi en grand nombre à la coonstruction d’une plaza de toros), et que le lieu des excavations fût aussitôt recouvert de terre et nivelé pour la plantation de noveaux oliviers (Engel y Paris 1906, 378)15. resulta evidente el interés que tendría Postigo en la venta de esos mate- riales atendiendo al contenido de una carta enviada por Engel a léon Heuzey, Conservador Jefe del departamento de Antigüedades Orientales del Museo del louvre, fechada el 30 de marzo de 1903 en la que dice: “Postigo parece contento. Tiene de qué: la piedra para edificar que le desenterramos vale tres veces la recolección que él habría podido obtener en el mismo lugar”16. Existen otros testimonios del reaprovechamiento de materiales arqueo- lógicos hallados en 1903. Ese mismo año además de las excavaciones que llevaban a cabo Engel y Paris, diversos grupos de aficionados locales se orga- nizaron para realizar sus propias exploraciones en otros puntos del yacimiento 13. En la carta enviada por Paris a Bonsor el 26 de agosto de 1903 le indica: “En cuanto a usted, amigo, sé que está muy ocupado en la restauración e instalación de su bello castillo. Engel le escribió, creo, diciéndole que ponía a su disposición tantas bolas de piedra como quiera. No se enfade. Podría hacer con ellas pirámides en las cuatro esquinas de los muros, sobre todas las torres. Hay centenares de ellas que van a perderse, y entre ellas algunas tienen verdaderamente marcas, que no hemos llegado a comprender” (Maier 1999, 63). 14. sobre las circunstancias que rodearon la construcción del coso, véase: ramírez Olid 1999, 712-4 y Sánchez Ortiz 2004, 37-47. 15. Traducción al castellano del original en francés por J. a. Pachón romero en: Engel y Paris 1999, [23]. 16. Hemos consultado la traducción de este pasaje de la carta en: Pachón, Pastor y rouillard 1999, XXXIX. © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 156 ISABEL LÓPEZ / JOSÉ I. RUIZ arqueológico, entre las que se llegan a contabilizar, aproximadamente, unas siete, de las que conocemos sólo algunos datos fragmentarios. la documen- tación que se conserva de ellas, es la que generaron los franceses durante su estancia en Osuna, transmitida por la prensa local17. El redactor del periódico El Paleto narraba semanalmente todos los descubrimientos de los que tenía noticia tanto de la misión arqueológica francesa, como de estas otras excava- ciones, y vertía su opinión personal sobre el proceder de sus responsables. De este modo, encontramos el siguiente ruego: Vamos a terminar esta información con una súplica al sr. alcalde, a saber: que ya que ha consentido que se hagan excavaciones en una vereda18, ordene a los ex- ploradores que no destruyan las paredes y muros que se encuentran, ni desplacen las columnas que vayan apareciendo, desdichada tarea que vienen ejecutando para vender dichos materiales pues con ese sistema, en vez de un beneficio cau- san un gran daño, por cuanto impiden que pueda formarse juicio de lo que fueron los edificios cuyas ruinas descubren (El Paleto, 19/04/1903, 38). Y vuelve a insistir sobre el asunto en el siguiente número del periódico: las demás excavaciones, las que no están en suspenso, no han encontrado nada digno de mencionarse; pero los excavadores de la vereda de Granada no se han contentado con destruir los restos de edificaciones que han encontrado para vender el material como ripiaje, según denunciamos en nuestro número anterior, sino que han hecho pedazos también las basas de las estatuas y trozos de columnas encontradas, para tener más ripio para la venta, por cuya razón de nuevo nos dirigimos al señor alcalde interesándole que ordene a dichos excavadores que no cometan semejantes daños, bajo pena de retirarles el per- miso de hacer allí exploraciones; porque eso no es buscar antigüedades, sino hacerlas desaparecer por un mezquino lucro; y ya que los bárbaros del Norte dieron al traste con la civilización romana, no debemos consentir que estos nuevos vándalos destruyan hasta las ruinas de aquella civilización (El Paleto, 26/04/1903, 39). Finalmente, en el siguiente el redactor de El Paleto reitera su denuncia de destrucción de los restos arqueológicos aparecidos para aprovecharlos como material de acarreo, y vuelve a instar al alcalde a que actúe: 17. Sobre estas excavaciones, véase: Salas Álvarez 2002, 89-93; Ruiz Cecilia 2007, 161-6. 18. se refiere a una vía pecuaria, concretamente la cañada real de Marchena a Estepa, también conocida como vereda o camino de Granada. © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) El legado arqueológico perdido de la antigua Urso... 157 De nada ha servido que en nuestros números anteriores nos quejásemos al sr. alcalde del grave daño que los excavadores en la vereda de Granada hacen al destruir cuantos restos de construcciones antiguas van descubriendo. Dichos excavadores que, por lo visto, no persiguen más objeto que el de procu- rarse un jornal vendiendo ripios, destrozan todo lo que encuentran, y como nadie les pone coto en estas demasías, siguen tan anchos y tan ufanos en su destructora tarea. De todo corazón rogamos al sr. alcalde que haga cesar esos trabajos si los que los practican han de insistir en sus demoledores propósitos (El Paleto, 03/05/1903, 40). Ignoramos si la destrucción de los bienes descubiertos para hacer ripio y venderlo llegó a emplearse en la construcción de la plaza de toros. bien pudiera ser cierto, puesto que es coincidente con la fecha de construcción del coso. Pero en cualquier, la cuestión es que en la Osuna de 1903, a pesar de que hubiera alguna voz disonante, no se preservó el legado arqueológico que se estaba poniendo al descubierto. Al contrario, terminaron primando los intere- ses particulares sobre los patrimoniales. Es más, dentro de este afán de lucro por parte de la población es altamente significativo el anuncio que se publicó en el rotativo local el 3 de mayo de 1903: SE COMPRAN Monedas y objetos antiguos de cualquier clase que sean Y QUE PrOcEDaN DE EXcaVacIONEs como piedras con letras, estatuas, figuras de bronce, etc ========= 7, LUIS dE MOLINA, 7 OSUNA No se desean cuadros, muebles, armas, tejidos, ni figuras de madera. El interés de este apunte radica en ser un fiel reflejo del panorama que se está viviendo, cuando muchos de estos testimonios carentes de cualquier ads- cripción arqueológica, tuvieron como destino último nutrir colecciones como © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 158 ISABEL LÓPEZ / JOSÉ I. RUIZ la de Bonsor y la sala de Antigüedades Mediterráneas del Museo del Louvre19. No podemos terminar comentando las informaciones recogidas en El Paleto de 1903 sobre las excavaciones ajenas a la misión arqueológica francesa, sin referir que prácticamente nada de lo encontrado ha subsistido hasta nuestros días20. De los restos constructivos referidos entonces tan sólo queda evidencia material de la Pileta y el teatro romano. En cuanto a los bienes muebles se ha perdido rastro a casi todos ellos. Despuntando ese siglo XX y simultáneamente a la Misión Francesa, el sr. Escacena, entonces propietario del solar del teatro, lleva a cabo actuaciones con gran sigilo identificando la escena y la orquesta21 así como fragmentos de capiteles corintios, un torso de efebo marmóreo y otros materiales que fueron removidos sin criterio científico. los trabajos finalmente se suspendieron a fi- nales de septiembre de 1903 (Paris 1908, 5), si bien en este contexto continúan las actuaciones en un terreno contiguo al teatro –propiedad de José Postigo– dirigidas por Gutiérrez caballos, Gutiérrez Martín y Álvarez de Perea y Val- cárcel, registrándose en la limpieza de una construcción hidráulica romana, fragmentos de cornisas de mármol, monedas, esculturas colosales romanas entre las que destacan una con la inscripción sobre su sandalia balIar (El Paleto 23/08/1903, 55), un torso de Venus, parte de una cabeza de Hermes o Sileno y dos cabezas en mármol blanco, una de Minerva con casco y otra un retrato masculino del tipo del doríforo (Paris 1904, 142; 1908, 5; 1910, 150- 152). Entre estos hallazgos se cuentan también dos pies en piedra local que 19. con cierto grado de ironía pero con una intención comercial, escribía Pierre Paris a bonsor la siguiente nota en su misiva del 26 de junio de 1903 “Debo advertirle que acabamos de proceder a una liquidación, y que los objetos que están actualmente en nuestro museo (!!!) (se refiere al almacén de Osuna) no tardarán en ser embalados y transportados. Como usted sabe, el amigo Engel está afiliado a la orden de San Expedit. Venga, pues, lo más pronto posible” (Maier 1999, 62). 20. aunque referido únicamente a las excavaciones de Engel y Paris, se pueden hacer extensivas al resto, las siguientes palabras del redactor de El Paleto, que han resultado ser casi proféticas: “Las excavaciones que practica D. Arturo Engel en el olivar que al efecto adquirió parece que van tocando a su término. El fuerte descubierto se extiende a derecha e izquierda, rebasando los lindes de la finca del Sr. Engel, por cuya razón éste no podrá seguir los trabajos de exploración. Probablemente, dicho monumento arqueológico quedará abandonado y el tiempo y los hombres se encargarán de hacerlo desaparecer para siempre, perdiéndose así ese vestigio de nuestra antiquísima historia local” (El Paleto, 11/11/1903, 62). 21. En el semanal El Paleto del siete de junio de 1903, se recoge que en el solar de blanquet se procede a la limpieza de un pozo donde aparecieron restos de cornisas, distintos tipos de mármoles, inscripciones y los pies de una escultura, trabajos que continuaron en las semanas siguientes sin significativos hallazgos salvo el torso de una escultura masculina (El Paleto 14/6/1903, 45; 21/6/1903, 46; 28/6/1903, 47). © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) El legado arqueológico perdido de la antigua Urso... 159 pudieran tener un uso votivo (Engel y Paris 1906, 376). de algunas de estas referencias se conservan fotografías en el archivo personal de Jorge Bonsor, que se custodia en el archivo General de andalucía (Melero - Trujillo 2001), y dan una idea de la riqueza ornamental de la antigua colonia Genetiva Iulia. En los últimos años diversos estudios han contextualizado estas esculturas mar- móreas (ruiz cecilia 2004, 68-71; 2007, 164-5, figs. 7.22-7.27; ruiz cecilia y Jofre 2005, 363-76), siendo sugerente tanto que pudieron haber pertenecido al programa iconográfico forense. Por su parte la inscripción se ha vinculado con el trabajo de un escultor de origen balear (Beltrán 2008, 519-38, láms. 13- 21; Beltrán 2009) y también con la dedicatoria de un legado de las Baleares a una/s divinidad/es, como por ejemplo a Venus Genetrix por su relación con el origen y advocación de la propia colonia Genetiva Iulia22. De todo lo referido sólo tenemos constancia de la preservación de un torso de efebo encontrado en las excavaciones que se practicaron en el solar del teatro romano, si bien estuvo cercano a abandonar España rumbo a Nueva York si archer M. Huntington, fundador de la Hispanic society of america, llega a aceptar la proposición de venta que le hizo George bonsor, quien lo había adquirido previamente. al frustrarse el negocio, la pieza quedó definiti- vamente en la residencia de Bonsor, el Castillo de Luna en Mairena del Alcor, donde actualmente se conserva (ruiz cecilia y Pachón 2012, 50-2). En este mismo lugar se han conservado algunos de los epígrafes encontrados en 1903, concretamente los que El Paleto refiere como procedentes de las excavaciones que se efectuaron en el solar que se denominaba de calvento23. En cualquier caso, habrá que confiar en que algunos de esos objetos aún subsistan ocultos en alguna colección particular o bien en una institución pú- blica en la que no hayan sido identificados, como sucedió con algunos de los materiales procedentes de las excavaciones realizadas en 1876 por Juan de Dios de la rada y Delgado y Francisco Mateos Gago, que se guardan en el Museo arqueológico Nacional (salas y beltrán 2008), o con los dos pequeños fragmentos escultóricos procedentes de la excavación practicada en 1802 en el yacimiento de la Piedra del cristiano que se hallan en la real academia de la Historia (román Punzón y ruiz cecilia 2013, 72-73), o por último, con los restos de las pinturas murales identificados en 1876 en un hipogeo funerario de la necrópolis de las cuevas (ríos 1880), que se daban por perdidos y que fueron redescubiertos en el año 2005 (Pachón y ruiz cecilia 2006, 138-9, Ruiz Cecilia et alii e.p.). 22. Esta última interpretación se debe a alicia canto, según se recoge en: HEp 17, 2008, 118 y HEp 18, 2009, 314. 23. Las inscripciones están referidas en el El Paleto 38, 19/04/1903, y se corresponden con las referencias: CIL II2/5, 1045a, 1064, 1049, 1059 y 1060, respectivamente. © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 160 ISABEL LÓPEZ / JOSÉ I. RUIZ Hasta entonces, sirvan estas líneas como muestra de la importante obra edilicia que debió conocer la antigua Urso a raiz de su fundación, con la do- tación de un espacio público que al menos debió contar con un teatro y unas termas, así como con un área funeraria en uno de los principales ejes de sa- lida de la colonia. Todo ello nutrido de un aparato decorativo y un lenguaje iconográfico que debió emerger del centro de producción local, entonces bajo la demanda de una nueva clientela. la eclosión de trabajos arqueológicos sin rigor y el paso del tiempo habría borrado toda huella de su insigne pasado. Lám. 1. Fotografía aérea del yacimiento de Urso. Fotograma nº 8743 del vuelo realizado en octubre de 1993 por encargo del Ayuntamiento de Osuna. Leyendas de José I. Ruiz Cecilia. © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) El legado arqueológico perdido de la antigua Urso... 161 Lám. 2. Cavea del teatro romano de Urso. Fotografía: José I. Ruiz Cecilia. lám. 3. Área de las canteras próxima al teatro. Fotografía. Isabel lópez. © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) 162 ISABEL LÓPEZ / JOSÉ I. RUIZ lám. 4. Inicio de la construcción de la plaza de toros de Osuna. Álbum personal de Juan Muñoz. © Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 35, 2013, 149-165. ISSN: 0212-5099 Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Málaga. Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España) El legado arqueológico perdido de la antigua Urso... 163 BIBLIOGRAFÍA BELTRÁN FORTES, J. (2008): “Esculturas romanas de Conobaria (Las Cabezas de San Juan) y Vrso (Osuna). la adopción del mármol en los programas estatuarios de la Baetica”, en NOGUEra cElDrÁN, J. M. y cONDE GUErra, E. (eds.), Escultura Romana en Hispania V, actas de la reunión internacional celebrada en Murcia del 9 al 11 de noviembre de 2005, Tabularium, Murcia, 501-43. BELTRÁN FORTES, J. 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