Más allá del código: innovación y tensiones en la enseñanza del Derecho.
Loading...
Files
Description: PDF de mi colaboración en el libro colectivo
Identifiers
Publication date
Reading date
Authors
Collaborators
Advisors
Tutors
Editors
Journal Title
Journal ISSN
Volume Title
Publisher
Dykinson
Share
Department/Institute
Abstract
La enseñanza del Derecho vive una transformación profunda impulsada por los retos sociales, tecnológicos y éticos del siglo XXI. El modelo tradicional, centrado en memorizar normas y analizar doctrina, resulta insuficiente para formar juristas capaces de afrontar un entorno globalizado, digital y complejo. Por ello, se plantea la necesidad de una educación jurídica más abierta, interdisciplinar e innovadora, que incorpore pensamiento crítico, habilidades comunicativas, sensibilidad ética y capacidad de adaptación.
Las metodologías activas —como el aprendizaje basado en problemas, las simulaciones, el trabajo colaborativo o las clínicas jurídicas— permiten conectar el Derecho con la realidad y desarrollar competencias prácticas. Sin embargo, la transformación enfrenta resistencias institucionales: estructuras curriculares rígidas, culturas docentes conservadoras, sistemas de evaluación tradicionales y escasa formación pedagógica del profesorado.
Aun así, diversas experiencias demuestran que es posible innovar y lograr un aprendizaje más significativo. Estas prácticas fomentan una visión humanista del Derecho, donde los estudiantes no solo aplican normas, sino que las cuestionan y buscan soluciones justas a problemas actuales como la justicia digital, la sostenibilidad o la inclusión social.
El estudio propone analizar estas tensiones y oportunidades para avanzar hacia una educación jurídica más crítica, creativa y socialmente comprometida.
A modo de conclusión, podríamos decir que la enseñanza del Derecho atraviesa un momento de cambio profundo. El modelo tradicional, basado en la transmisión de normas y el estudio dogmático, resulta insuficiente ante los desafíos sociales, tecnológicos y culturales del siglo XXI. Formar juristas hoy exige desarrollar pensamiento crítico, habilidades comunicativas, sensibilidad ética y capacidad de adaptación. Aunque el enfoque clásico sigue predominando, surgen experiencias innovadoras que muestran la posibilidad de una educación jurídica más participativa y conectada con la realidad, aunque enfrentan resistencias institucionales y culturales. La innovación no consiste solo en incorporar tecnologías o metodologías activas, sino en transformar el paradigma educativo: redefinir objetivos, contenidos, evaluación y el rol docente. Metodologías como el aprendizaje basado en problemas, las simulaciones o las clínicas jurídicas permiten experiencias significativas y fomentan competencias transversales esenciales. La digitalización amplía oportunidades de aprendizaje y participación, pero requiere superar barreras como la falta de formación pedagógica, la rigidez curricular y la escasa valoración institucional de la innovación. La educación jurídica debe integrar una perspectiva ética y social, abordando desafíos como derechos humanos, justicia digital o sostenibilidad. Escuchar a los estudiantes es clave para diseñar estrategias formativas más prácticas y humanas. Consolidar la innovación exige políticas institucionales, apoyo docente y una cultura académica comprometida con la calidad y la justicia.
A modo de conclusión, podríamos decir que la enseñanza del Derecho atraviesa un momento de cambio profundo. El modelo tradicional, basado en la transmisión de normas y el estudio dogmático, resulta insuficiente ante los desafíos sociales, tecnológicos y culturales del siglo XXI. Formar juristas hoy exige desarrollar pensamiento crítico, habilidades comunicativas, sensibilidad ética y capacidad de adaptación. Aunque el enfoque clásico sigue predominando, surgen experiencias innovadoras que muestran la posibilidad de una educación jurídica más participativa y conectada con la realidad, aunque enfrentan resistencias institucionales y culturales. La innovación no consiste solo en incorporar tecnologías o metodologías activas, sino en transformar el paradigma educativo: redefinir objetivos, contenidos, evaluación y el rol docente. Metodologías como el aprendizaje basado en problemas, las simulaciones o las clínicas jurídicas permiten experiencias significativas y fomentan competencias transversales esenciales. La digitalización amplía oportunidades de aprendizaje y participación, pero requiere superar barreras como la falta de formación pedagógica, la rigidez curricular y la escasa valoración institucional de la innovación. La educación jurídica debe integrar una perspectiva ética y social, abordando desafíos como derechos humanos, justicia digital o sostenibilidad. Escuchar a los estudiantes es clave para diseñar estrategias formativas más prácticas y humanas. Consolidar la innovación exige políticas institucionales, apoyo docente y una cultura académica comprometida con la calidad y la justicia.
Description
Bibliographic citation
FERNÁNDEZ RAMÍREZ, Marina. Capítulo 26. Más allá del código: innovación y tensiones en la enseñanza del Derecho. Ed. Dykinson, 2025, pp. 305-315.









